lunes, 16 de enero de 2017
martes, 29 de noviembre de 2016
CASO REAL: Constelaciones Familiares UNA RELACIÓN DIFÍCIL ENTRE MADRE E HIJO
Una madre con 54 años me telefonea para preguntarme si es
bueno que venga con su hijo a una constelación familiar:
¿Su hijo quiere venir?
No lo sé.
Pues, por favor, asegúrese de ello porque una condición indispensable
para venir es que venga de forma voluntaria, convencida y confiada.
Si decide
no venir, está bien.
La madre vino. El hijo no.
Cuando le pregunto por el asunto que quiere trabajar, la
madre me dice que le gustaría comprender y poner remedio a la relación tan
difícil que mantiene con su hijo.

Salen dos representantes: madre e hijo. El hijo muestra
un gran afecto por su madre y una actitud protectora hacia ella. La cliente se
sorprende.
Pregunto por hechos reales importantes sucedidos en la
familia. El padre de su hijo murió a los cuatro años de casarse. Sufría
alcoholismo. La madre convive ahora con un hombre desde hace veinte años, que
la maltrata.
Planteo a la cliente la siguiente pregunta:
¿Qué ocurre
en ti que eliges este tipo de hombres?
Se sorprende. No encuentra respuesta. Se
emociona.
Sale un representante del padre de la madre. Se refugia
en un rincón y su hija se acerca hacia él con gran interés. No se mueve, mira
al suelo.
Le entrego una silla plegada, que rápidamente coge al tiempo que dice: Necesito como veinte de esas para protegerme.
Sustituyo la representante de la madre por la propia cliente.
Ésta se acerca lentamente hacia el representante de su padre, sin poder mediar
palabra. Le ayudo a pronunciar una serie de frases reconciliadoras. El
representante de su padre la mira con afecto, le tiende los brazos y ella se
abalanza y lo abraza muy emocionada.
El hijo se acerca contento de ver lo que ve.
Sale un representante de la vida. Después de unos pocos
movimientos de acercamiento y de unas palabras de orden, el hijo recibe el
apoyo de su madre, y ésta el de su padre, los tres conectados mirando hacia la
vida...
Este es uno de los múltiples casos reales que tratamos en nuestros Talleres de Grupo abierto en Madrid. El caso ha sido esquematizado de manera que las personas y los temas allí trabajados guarden su intimidad. Muchas gracias a las personas implicadas que nos han permitido su publicación.
Este es uno de los múltiples casos reales que tratamos en nuestros Talleres de Grupo abierto en Madrid. El caso ha sido esquematizado de manera que las personas y los temas allí trabajados guarden su intimidad. Muchas gracias a las personas implicadas que nos han permitido su publicación.
Consultor de Sistemas Humanos
600-522-884
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miércoles, 8 de junio de 2016
ESPAÑA ¿UN SISTEMA HUMANO ENFERMO?
Para responder a la pregunta de este título, necesito antes introducir algunos conceptos sistémicos a través de una analogía más cercana y asequible, como es la del ser humano, visto en sí y a su vez como un sistema.
Todo ser humano es un sistema vivo que tiene una parte llamada cuerpo, el cual es el receptor final de las energías asociadas a los asuntos dolorosos pendientes que no ha logrado resolver, las cuales también pasan a sus descendientes con el fin de encontrar a uno o varios que los puedan solucionar.
Por asuntos dolorosos se entienden aquellos hechos impactantes que llegan a la persona en un momento en el que no dispone de los recursos necesarios para salir airoso del choque, tales como un traumatismo natal, abandono, conflicto afectivo con padres o pareja, exclusión, despido, accidente, suicidio, asesinato, guerra, hambre, emigración, etc. Todo ello deja a cada ser humano con una ristra de anhelos y necesidades vitales insatisfechas, que darán lugar a comportamientos incomprensibles para el limitado ámbito de lo racional y consciente.
Como no se sabe qué hacer con el odio, la rabia, el miedo, la frustración y demás sentimientos, emociones o energías generadas por esos impactos dolorosos, psicológicamente se reprimen y esconden en un lugar llamado inconsciente, con la ingenua esperanza de que el tiempo los borrará, y biológicamente se alojan en las células del cuerpo, sobre todo en las de alguna parte u órgano de su preferencia, que enfermará. Si no se logra poner remedio, la enfermedad desembocará en la muerte.
Tenemos el privilegio de pertenecer a una de las primeras generaciones en la historia de la Humanidad capaces de poder trabajar el inconsciente de la persona para que pueda soltar una gran parte de esta energía sobrante, desestabilizadora e hiperactiva, y alcanzar un considerable nivel de paz y serenidad. Cuando esto ocurre, las emociones reprimidas del inconsciente ya son menos y menos potentes. En este caso, el inconsciente interfiere menos en lo racional, y ambos pueden focalizarse y contribuir a la consecución de una vida plena, saludable y fluida centrada en el aquí y en el ahora.
Con lo anterior, yo puedo ahora tratar de responder a la pregunta del título de este artículo.
España es un sistema vivo compuesto de seres humanos en continua relación de cambio hacia un destino común.
Ciertas relaciones en España fluyen, otras no fluyen, como no circula la sangre en nuestro cuerpo cuando el colesterol estrecha su paso o lo impide del todo. Con adecuar la alimentación, hacer ejercicio y licuar más la sangre se pueden resolver ciertos casos. Otros requerirán unas acciones más drásticas como una intervención quirúrgica. Son acciones a posteriori, cuando el hecho doloroso ya se ha producido. Actuamos sobre los efectos, pero no sobre las causas. ¿Qué genera una cantidad inadecuada de colesterol en nuestro cuerpo? ¿Nuestra genética heredada? ¿Es nuestra genética heredada un determinante inamovible? ¿O es ésta una creencia limitante?
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| Bert Hellinger |
- El bloqueo político.
- La escasez de líderes en los que poder confiar.
- El anhelo de volver a situaciones económicas mejores sin considerar lo que hay que trabajar y cambiar para tener en cuenta la incorporación de miles de millones de trabajadores chinos, indios y demás a la producción mundial.
- La falta de una visión u hoja de ruta integradora, realista y entusiasmante.
- La inadecuación del sistema económico para dar trabajo a todos y más.
- El persistente desequilibrio entre la oferta y la demanda formativa.
- El envejecimiento de la población.
- Una estructura administrativa globalmente poco eficiente.
- La inexistencia de diálogo para tratar los asuntos que nos conciernen a todos y generar soluciones para las necesidades vitales no satisfechas.
- La corrupción.
Con solo considerar estos síntomas, se puede afirmar que el sistema humano llamado España está enfermo. Con varias enfermedades a la vez. Esta metástasis nos pone en peligro. ¿Lograremos salir a la superficie para poder respirar o nos hundiremos aún más? ¿Estamos enfocados a resolver los temas esenciales que nos plantea la vida?, o preferimos permanecer inconscientes para no ver y sentir lo que llevamos en nuestro inconsciente personal y colectivo, aunque ello nos mantenga paradójicamente bloqueados en el dolor y en el sufrimiento
La Sistémica viene trabajando desde 1980 a nivel personal, familiar, pedagógico, empresarial y organizacional. Nació en Europa Central y se ha expandido y aplicado con éxito en España y en otros países. Su trabajo se realiza de forma discreta y reservada por su propia naturaleza. El trabajo por realizar es ingente. Su mayor barrera de entrada es el desconocimiento sobre ella. Y también la prevención, el miedo y el rechazo a lo desconocido que genera en algunos.
· Amplía nuestro campo de visión.
· Hace que nuestra mirada de los hechos sea mucho más profunda.
La potencia sinérgica de estas tres acciones simultáneas, es alta. Lo que surge de su interacción sorprende y crea unas condiciones favorables para alcanzar una solución para el asunto difícil y pertinaz que se ha decidido trabajar.
La Sistémica ha ayudado y está ayudando a sanarse a muchas personas y familias con problemas relacionales y con consciencia emocional.
La Sistémica también está siendo de gran utilidad para aquellas empresas y organizaciones con problemas enconados y persistentes, aunque mucho más lentamente por su menor sensibilidad y porque sus directivos no suelen atreverse. Debido a su mayor implicación y riesgo, los empresarios fundadores suelen hacerlo. Ante mi pregunta ¿Quieres trabajarlo? a un empresario con sesenta y siete años, seis hijos varones y desesperado porque ninguno de ellos mostraba interés por asumir y continuar su liderazgo empresarial, me contestó: ¡¡¡A muerte!!! Lo trabajamos. Diez años después, la empresa continúa su actividad.
¿Y qué puede hacer la Sistémica a nivel país? La Historia nos lo muestra a través de hechos concretos a escala país o aún mayor, aunque no se hayan visto como sistémicos.
Adenauer y De Gaulle mostraron su grandeza al trascender los efectos de la confrontación recién sucedida de la Segunda Guerra Mundial en aras de un objetivo superior. Fue un acto de reconciliación. Con “poco” se inició el camino de algo muy grande: la construcción de Europa en paz después de siglos de guerras.
En Alemania continúan aplicando la Sistémica para limpiar las secuelas de las duras emociones vividas durante la Segunda Guerra Mundial.
Nelson Mandela conoció el miedo de los blancos y las ansías de venganza de los negros. Negoció con los primeros y afrontó a los suyos. Con ello evitó un terrible baño de sangre para todos. Una vez preguntado sobre el proceso que le llevó al poder en Sudáfrica, contestó: “Estando a punto de alcanzar la cima de aquella montaña muy alta, descubrimos que ésta escondía detrás otra más alta y más lejana por escalar. Y no excluyo que detrás hayan otras más altas y lejanas”. Allí, la jerarquía eclesiástica contribuyó en gran manera a la reconciliación
Por otro lado, todos estamos afectados por ello con tonalidades e intensidades distintas. No porque yo no siento nada al respecto, estoy en situación de negar que el otro siente lo que siente, o de afirmar que lo que el otro siente es una tontería. Quizás mi familia no se vio afectada, y la del otro sí. Todo ello se ve diluido por la incorporación posterior de emigrantes en la sociedad española.
Cuando veo los debates políticos de nuestro Congreso de los Diputados, o los debates televisivos, para mí son, en gran parte, debates emocionales donde lo racional no tiene cabida ni fuerza. Mientras lo emocional no está en paz, es muy difícil estar centrado en el aquí y en el ahora para construir el futuro.
¿Hasta cuándo duran los efectos de sucesos traumáticos sufridos por colectivos humanos que suponen muertos, asesinados, marginados, olvidados y excluidos, tales como nuestra Guerra Civil? Hay hitos que separan en el tiempo varias etapas consecutivas de intensidad decreciente. El primero es el fin del suceso. El segundo surge con la muerte de los últimos que vivieron el suceso en sus distintas facetas: víctimas, perpetradores, etc. El tercero aparece con la muerte de los hijos de los anteriores. Y así, sucesivamente. El eco de lo sucedido va perdiendo fuerza con las generaciones que se suceden, pero la memoria no desaparece si no la borramos.
El tiempo ¿Cura realmente las heridas? Después del fin del suceso traumático colectivo, se suele mirar hacia delante y se evita mirar hacia atrás, hacia lo que resulta doloroso, hacia las pérdidas, las ausencias, las culpas y las responsabilidades. Cuanto menos lo miramos, cuanto más lo reprimimos, menos lo soltamos y lo trascendemos y más se nos va cargando el inconsciente colectivo de todo ello. Pero no por depositar esta pesada carga en el inconsciente, ésta deja de actuar. A veces nos sorprendemos de lo que ocurre. Pero es el inconsciente el que ruge de tanto en cuanto para mostrarnos que colectivamente tenemos que arreglar algo de manera distinta a como lo estamos haciendo. Es mejor soltar esta pesada carga que nos viene de atrás, que empecinarnos en hacer lo que siempre hacemos. Aquí cae al pelo la frase de Einstein:
"Locura es pretender obtener resultados distintos haciendo más de lo mismo”.
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| Albert Einstein |
De hecho, no ha habido reconciliación.
¡Cuánto despilfarro de energía colectiva por inconsciencia colectiva!
¿Qué haría falta para reconciliarnos, dejar de perder nuestra energía en luchas estériles y andar de nuevo por la senda de un gran país? Tomo el riesgo de aportar algunas ideas.
Mientras Sudáfrica contó con una jerarquía eclesiástica activa y reconciliadora a nivel político, en España, el hecho que una parte de ella se quedara escorada en uno de los dos bandos, ha dificultado su posible intervención en este sentido. La Iglesia constituye un valioso recurso que poco ha actuado hasta ahora para la reconciliación “política” de los españoles. 2016 es el Año de la Misericordia. ¿Podría ser 2017 el Año de la Reconciliación “política”, por ejemplo?
¿Quién o quiénes en España tienen la suficiente talla, limpieza y fuerza como para generar confianza, incluir a todos, y crear las condiciones adecuadas para dar a luz ese proyecto común de reconciliación?
¿Un grupo de personas? En este caso haría falta un grupo de personas de todas las tendencias políticas sin exclusión, con buena trayectoria y peso específico, dialogantes, conciliantes, que hayan por tanto soltado sus propios fardos personales sistémicos limitantes y bloqueantes, que ya hayan trascendido sus apetencias económicas, que estén dispuestos a traspasar lo mucho recibido de nuestra sociedad y estén motivados y unidos por el objetivo superior de la reconciliación, como lo fueron los Padres de la Constitución en nuestra Transición. ¿Un Consejo de Sabios trabajando con grandeza y generosidad para las generaciones siguientes? En este caso, el ejemplo y la credibilidad no sólo vendrían de cada uno de ellos, sino también del hecho de mostrarnos que pueden convivir juntos, consensuar objetivos para el bien común, actuar para alcanzarlos y construir futuro.
¿En qué podría consistir este paso hacia la reconciliación? Tomo el riesgo de afirmar que si los síntomas de confrontación son patentes y persistentes en un pueblo, ciudad, región, comunidad o país, las causas y la solución son sistémicas. La solución requiere una pedagogía previa, y una o varias personas que:
· Se den cuenta de ello.
· Que algo tienen y pueden hacer al respecto.
· Que tienen el impulso para iniciar el proceso de reconciliación.
Esta catarsis permitiría quitarnos progresivamente esa pesada losa emocional que individual y colectivamente llevamos algunos y que consume una gran parte de nuestra energía en forma de tensiones y enfrentamientos. Sin esas emociones bloqueadoras, nuestra capacidad emocional se pone al servicio de la vida y puede colaborar con lo “racional”. Sin esas emociones bloqueadoras, a nivel colectivo, nuestra capacidad emocional toda está orientada a captar lo que sucede y a generar información vital para tomar mejores decisiones para nuestra paz, bienestar, crecimiento y aportación a los demás.
Por diversas razones, la vida me ha llevado y permitido acceder a la Sistémica esa metodología valiosa para las personas del Siglo XXI.
Teniendo en cuenta:
- Los retos que España tiene ante sí y que tiene que superar para sobrevivir, primero, y para poder funcionar a su pleno potencial después.
- Y lo que la Sistémica puede aportar a toda esa ingente labor por hacer.
Reciban un cordial saludo,
8 de Junio de 2016
Carlos Surroca
Consultor de Sistemas Humanos
600-522-884
sistemica.c.surroca@gmail.com
www.inteligenciasistemica.es
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martes, 26 de abril de 2016
Trabajo mucho, consigo poco.
Esta afirmación la oigo con una cierta frecuencia como respuesta a mi pregunta: ¿Qué asunto quieres trabajar en esta sesión? que planteo a mi cliente al inicio de cada sesión individual o grupal en el ámbito del desarrollo profesional. En este artículo expongo algunas de las posibles causas de conseguir poco, trabajando mucho.
Una posible causa es la falta de conocimientos. Otra, es no tener las habilidades clásicas de resolución de problemas, comunicación, cooperación, trabajo en equipo, etc., para hacer que todos estos conocimientos se transformen en realidades a través de las personas. Esas carencias se pueden solucionar a veces con una formación adecuada.
Pero con frecuencia esas insuficiencias no se resuelven con formación. Cuando eso ocurre, podemos pensar que dichas carencias constituyen la punta visible del iceberg, el síntoma, el efecto de que algo en el cliente no va como querría. Si ese algo fuera consciente, el cliente ya no tendría el problema. Lo tiene en el inconsciente, en ese saco negro que todos llevamos atrás en el que echamos toda nuestra “basura”, todo aquello que emocionalmente nos impactó en su momento, nos dolió, que no tuvimos los recursos personales adecuados para asimilarlo y darle salida, y que como no encontramos una solución cuando ocurrió, no se nos ocurrió una cosa mejor que rechazarlo, despreciarlo, excluirlo, reprimirlo y esconderlo en ese lugar oscuro que denominamos inconsciente, con la ilusión pueril de que nunca más reviviríamos ese dolor.
Pero todas estas energías, que nuestras células sobre-absorbieron al recibir el impacto de esos tsunamis dolorosos que nos tocaron vivir y que somatizaron, no están quietas. Se muestran de diversas maneras para señalarnos que están ahí y que algo hemos de aprender y hacer para darles salida para encontrar nuestra paz y serenidad. Cuando alcanzamos éstas, las ondas electromagnéticas que emitimos y captamos son diferentes de las que emitíamos y captábamos cuando estábamos sobre-energizados o sobre-excitados. A partir de ese momento, desde la paz y la serenidad, ya estamos preparados para conseguir mucho con un trabajo centrado y fluido.
Bajo el punto de vista sistémico, todo efecto es el resultado de una o varias causas independientes y/o relacionadas. Aceptando este principio, la Inteligencia Sistémica puede ponerse en marcha y resultar sumamente eficaz al focalizarse en descubrir las causas, sus dinámicas y a partir de ellas, sanear, limpiar, desbloquear, sanar heridas, reconciliar y hasta asentar unas bases sólidas para que una solución aparezca y se dé.
¿Qué causas inconscientes, que por absorber mucha de nuestra energía, nos dejan poca energía disponible para un trabajo centrado, fluido y eficaz?
Inteligencia Sistémica para el desarrollo profesional. ¿Para qué una sesión individual? from NA #GROWUPAGENCY
Pueden ser muchas. Veamos algunas:
- Me llevo mal con mi jefe, y en general, con cualquier figura de autoridad. Con frecuencia, la Inteligencia Sistémica suele llevarme a descubrir que el programa que condiciona esta parte de mi comportamiento se desarrolló y se alojó en mí a consecuencia de mi mala relación con mi padre (mi primera figura de autoridad) o con alguien significativo de mis antepasados. Este descubrimiento lleva a su vez a explorar más allá, hasta averiguar qué generó esta mala relación y qué hacer para corregirla, y así, parar la acción de dicho programa, y en consecuencia, su consumo ingente e inconsciente de energía en mí.
- Como yerno y trabajador de la empresa familiar de mi suegro, cuya heredera es mi mujer, me esfuerzo por hacer mi trabajo lo mejor que sé, pero no obtengo el reconocimiento debido. La Inteligencia Sistémica puede mostrar que mis buenas intenciones y consciencia me llevan a transgredir y no respetar a los miembros del sistema familiar y empresarial de mi suegro y de mi mujer. Me he apropiado inconscientemente de una posición en el sistema que no me corresponde. La Inteligencia Sistémica me ayuda también a encontrar mi posición correcta, a reparar los errores cometidos y a dejar de poner mis esfuerzos en el camino equivocado.
- Por más que lo intento, no consigo tener los pies en la tierra. A veces hemos vivido hechos que nos han impactado emocionalmente. Estamos enganchados inconscientemente a ellos, pero no somos conscientes de ello. Una mirada fija perdida en el infinito suele ser una pista. La Inteligencia Sistémica ayudó a un hombre a descubrir que su falta de referencias y su desorientación vital fueron debidas a la muerte de su gemelo durante el parto. En apariencia miro hacia aquí o allí, pero mi mirada inconsciente está anclada allá, en la búsqueda incesante de ese referente anhelado que me orientó y acompañó durante mis nueve meses de gestación.
- Mis lealtades incompatibles e inconscientes me llevan a perseverar hasta construir un puzzle complejo y conciliable. Siendo niña, fue testigo de palizas que su padre daba a su madre. En su juventud llegó a ser campeona nacional de un arte marcial por su anhelo de poder defender a su madre de su padre. Su rechazo profundo de lo masculino le lleva a vivir con otra mujer separada y madre ya de dos hijas. Y al mismo tiempo, ejerce un rol masculino en su pareja y honra su violencia heredada con su dominio de un arte marcial.
¡Cuánta energía gastada en la búsqueda de una solución vital conciliadora cuando uno procede de dos orígenes tan discordantes!
La Inteligencia Sistémica ayuda a desvelar el sentido de lo que no tiene sentido para nuestra racionalidad, a conectar con la vida y a disfrutar de ella en paz y serenidad.
jueves, 25 de febrero de 2016
Escuela de Inteligencia Sistémica para Empresas y Organizaciones
¿Alcanzamos los resultados deseados?
¿Perdemos clientes?
¿Los conflictos internos persisten?
¿Se nos van las personas clave?
¿Cómo reorientar las actividades?
¿Nos cuesta tomar decisiones?
¿Tenemos la fuerza necesaria?
¿Algo no funciona y no sabemos qué?
Objetivo
Aprender a trabajar situaciones reales y difíciles en empresas y en otros tipos de organizaciones, con vistas a encontrar soluciones desde el potente enfoque de sistemas y en base al principio de “Aprender a hacer, haciendo”.
¿Qué aprenderán los asistentes?
- A explorar las relaciones entre los componentes de un sistema organizacional.
- A percibir tensiones y bloqueos en esas relaciones.
- A ver las dinámicas que dificultan o impiden el progreso en un sistema.
- A detectar los desórdenes que entorpecen la libre circulación de la información, emociones, energía y recursos necesarios para que las organizaciones realicen sus actividades y alcancen sus objetivos de una forma potente y serena.
- A descubrir información clave y no visible que todo sistema posee. Muchos clientes se sorprenden de lo que siempre estuvo ahí y no vieron.
- A explorar áreas sensibles hasta ahora no consideradas.
- A visualizar posibles vías de solución y a tomar mejores decisiones.
Dirigido a
- Fundadores y Propietarios de Empresas y Organizaciones.
- Directivos de organizaciones con capacidad de decisión y acción.
- Directores de Recursos Humanos en situaciones conflictivas.
- Consultores, coaches y profesionales que quieran aprender cómo aplicar la capacidad de exploración y generación de soluciones de la Inteligencia Sistémica a las Organizaciones.
Beneficios del curso
- Clarificar conflictos entre accionistas, socios, etc.
- Diferenciar lo empresarial de lo familiar.
- Ver qué dificulta alcanzar objetivos en las empresas familiares.
- Aclarar cuestiones de sucesión.
- Anticipar los efectos de ventas, adquisiciones y fusiones, etc.
Para Directivos ante situaciones empresariales límite o difíciles:
- Descubrir lo que impide alcanzar los resultados previstos.
- Localizar las causas que dificultan ciertas relaciones con clientes.
- Revisar la posición correcta con un cliente y/o proyecto.
- Detectar problemas de comunicación, equipo y liderazgo en la organización.
- Sacar a la luz las causas de disfunciones y conflictos internos.
- Aflorar las razones de la elevada tasa de absentismo.
- Emerger las causas de la insatisfacción del personal.
- Averiguar las disfunciones en el servicio al ciudadano, paciente, etc.
Para Fundadores, Propietarios y Directivos que necesitan aclarar el futuro:
- Determinar la viabilidad de ciertas estrategias, de un proyecto o de una nueva empresa.
- Evaluar escenarios y reducir las pruebas de ensayo y error.
- Preparar negociaciones.
- Valorar posibles acuerdos de colaboración futura con otras empresas.
- Seleccionar entre diferentes alternativas.
- Comprobar la eficacia y la aceptación de cambios a realizar.
- Ver si los recursos y competencias disponibles van a ser los adecuados.
- Evitar meterse en situaciones inadecuadas.
- Alinear estructura, funciones, procesos y objetivo de la organización.
- Agilizar la toma de decisiones, etc.
Metodología
Primero, un experto muestra el camino. Luego, cada uno de los participantes dirigirá el trabajo sistémico del grupo orientado a la solución de un caso real planteado por otro participante, bajo la observación y el apoyo del experto. Después, se comentará en grupo lo sucedido, y el experto aportará los conocimientos, los ejercicios y los movimientos sistémicos complementarios que por su valor pedagógico permitan redondear lo vivenciado y aprendido por los participantes en cada caso.
Se parte de los síntomas que muestran que un sistema no está funcionando de forma adecuada, síntomas que suelen perdurar en el sistema a pesar de los esfuerzos de sus miembros. Los síntomas son evidentes, pero no las causas.
La Inteligencia Sistémica ayuda a cambiar de punto de observación, a pasar de una visión parcial a otra más amplia, de una superficial a otra más profunda, de una estática a otra dinámica, en resumen, de una visión convencional a una visión sistémica. Así, esta metodología de impacto ayuda a aflorar información valiosa, a descubrir las causas de los bloqueos y conflictos, a deshacer enredos, a tomar mejores decisiones y a ordenar los sistemas para que funcionen con fluidez, eficacia y eficiencia.
Todo ello constituye también un entrenamiento de actitudes positivas hacia lo incierto y desconocido. Es un traje a medida de las necesidades organizacionales, profesionales y personales de cada uno de los participantes, acorde con la necesaria adaptación a las convulsiones del mundo actual.
Este programa asegura la confidencialidad más total trabajando bajo la modalidad denominada “en oculto”.
Consultor responsable: Carlos Surroca
Ingeniero Industrial Superior. Especialidad Químicas.
MBA en Dirección y Gestión Empresarial.
Master en Dirección Económico-Financiera.
Master en Programación Neurolingüística (PNL).
Formación en Coaching en base a PNL y en Coaching Ejecutivo por ICF.
Diplomado internacional en Configuraciones y Dinámicas Sistémicas de Familias y Organizaciones por la IAG y por el BHIN.
Participante a numerosos talleres sistémicos con expertos europeos.
15 años de experiencia en la Industria Química y del Petróleo.
20 años de experiencia dirigiendo una Escuela de Negocios.
Actualmente centra su actividad en la Consultoría Sistémica de Empresas, Empresas Familiares y Organizaciones, en el ejercicio del Coaching Sistémico de Directivos y Equipos, y en la Ayuda a Personas y Familias con dificultades de relación persistentes desde la metodología amplia, profunda y potente de la Inteligencia Sistémica.
Fechas
Módulo A: 15, 16 y 17 de Abril
Módulo B: 24, 25 y 26 de Junio
Hay la flexibilidad de hacer el Módulo A, el Módulo B ó ambos, según las necesidades y disponibilidad de cada participante.
Horario
Viernes: de 16h a 20h
Sábado: de 10h a 14h y de 16h a 20h
Domingo: de 10h a 14h
Lugar
AMARNA ZENTER MADRID
Paseo de la Castellana, 219
28046 Madrid
Se entra por C/General Aranda, casi esquina con C/San Aquilino
Transporte Público: El de Plaza Castilla, a 4 minutos a pie.
El de Chamartín
Parking: Público: Plaza de Castilla > Avda Asturias >Entrada por C/San Aquilino.
Privado: Vinci
Precio
1 Módulo: 290 Euros
2 Módulos: 550 Euros
Inscripción
El número de plazas es limitado. Se ofrecerán por orden de inscripción.
Para reservar su plaza, cumplimentar
http://inteligenciasistemica.es/hoja-de-inscripcion/
y enviar.
Forma de Pago
Cada plaza quedará garantizada una vez se haya efectuado la transferencia bancaria previa según http://inteligenciasistemica.es/forma-de-pago/
Le agradecemos nos confirme el pago mediante un correo a
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martes, 16 de febrero de 2016
Inteligencia Sistémica para el desarrollo profesional.¿Para qué una sesión individual?
Los profesionales
suelen centrar inicialmente su atención, esfuerzos y energía en el
conocimiento. Más tarde suelen darse cuenta que necesitan dominar una serie de
habilidades humanas para que la utilidad de su conocimiento pueda llegar a los
demás. Y más tarde descubren que esto sucede de una manera óptima si se respeta
un determinado orden en el sistema donde trabajan.
Pero no siempre se
conoce ni se respeta el orden sistémico en las organizaciones donde ocurre el
desarrollo profesional. Cuando eso sucede, la situación y los resultados se
degradan. Si no se pone remedio, se alcanza el borde del abismo.
Cuando se llega a
situaciones profesionales límite en las que ya no hay ideas ni ilusión, o hay
aburrimiento, confusión o conflictos constantes; cuando damos vueltas y más
vueltas a lo mismo sin la fuerza para salir de ahí y cambiar; cuando los
modelos se muestran agotados, o cuando nos hundimos en patrones repetitivos que
consumen mucha de nuestra energía y generan poco beneficio, ¿qué solemos hacer?
Con frecuencia
buscamos a un culpable. Como le damos el poder sobre nosotros y sobre lo que
nos ocurre, nos excluimos de la solución, nos quitamos responsabilidad, nos
irresponsabilizamos y nos ponemos en sus manos. Pero la solución pasa
justamente por todo lo contrario, es decir, por reconocer nuestra situación,
responsabilizarnos de lo nuestro, tomar el poder sobre nosotros mismos,
empoderarnos. En este caso ¿qué hacer?
De hecho, no hay que
esperar a llegar a estas situaciones extremas para plantearnos dicha pregunta.
Es mucho mejor hacerlo antes, sobre todo porque las alarmas de nuestro nivel de
conciencia, que es mucho más que nuestro nivel de conocimiento, suelen
encenderse bastante antes de que sea demasiado tarde.
La InteligenciaSistémica es muy útil para inferir soluciones tanto en las situaciones
profesionales límite, como en las que pueden llegar a serlo si no se corrige su
tendencia, y también en aquellas otras que requieren elegir la mejor opción
ante un abanico de alternativas posibles, para no caer en las menos adecuadas.
Con el trabajo
sistémico sobre una determinada situación difícil, suele haber un antes y un
después, independientemente de la modalidad utilizada, sea en grupo abierto o
cerrado o en sesión individual. Aquí me voy a centrar en esta última.
Inteligencia Sistémica para el desarrollo profesional. ¿Para qué una sesión individual? from NA MAGAZINE
¿Para qué una sesión individual?
Una sesión individual de Inteligencia Sistémica es, paradójicamente, una manera sencilla de trabajar asuntos complejos. Una clave está en la calidad de la empatía y de la relación del profesional con el cliente. Cuando esta calidad existe, el cliente se siente escuchado de forma plena y protegido en un ámbito seguro en el que se puede dar el permiso para llegar hasta donde nunca había llegado antes.
He tenido clientes de más de sesenta y cinco años que, ¡¡por fin!!, han podido expresar hechos fuertes vividos y sufridos a lo largo de su vida profesional y que hasta ese momento los habían mantenido en el más estricto secreto en lo más hondo de su ser. Una vez dichos y puestos al descubierto, y liberadas las emociones que les han acompañado todo este tiempo, la transformación de su cara es inmediata: la paz se muestra y su mirada se hace clara y rebosante de vida.
Hay hechos que podemos calificar de estrictamente profesionales, inherentes a la propia organización o entorno en el que uno trabaja. Y es en este ámbito donde está la solución. Pero a veces no está ahí; está en otro ámbito. A veces, las causas de lo que ocurre en el trabajo no son profesionales, sino que vienen de antes. No es extraño que sea así; de hecho, cuando entramos profesionalmente a trabajar ya estamos moldeados de una determinada manera, aunque siempre podemos cambiar.
He acompañado a muchos directivos exigentes, perfeccionistas, agresivos y poco comunicativos con sus subordinados, equipo e hijos. Pueden estar repitiendo, por ejemplo, un patrón de comportamiento heredado de su padre, por lealtad o por rechazo, con cualquier figura de autoridad. En este caso, la solución para el cliente suele pasar por expresar a su padre todos sus anhelos insatisfechos, quejas y reproches, acoger su parte niño herido, integrarla con su parte adulta, hasta hacer un todo emocionalmente completo que es capaz de reconciliarse con su padre. Cuando lo hace, la serenidad, la fuerza, la creatividad, la espontaneidad, la alegría y la fluidez aparecen.
Cuando tomamos consciencia de algo, nuestros fantasmas pierden su función y se van.
Cuando nos damos cuenta de ese algo, hasta ahora inconsciente, desaparece en nosotros la energía acoplada a la emoción generada por aquella vivencia impactante. Energía que, a modo de un tsunami, nos arrolló con toda su energía, la somatizamos, la albergamos y la mantenemos en nuestras células así agitadas, hasta que somos capaces de abrir la puerta y dejar pasar toda esa energía acumulada en nuestro inconsciente al consciente.
Una sesión individual de Inteligencia Sistémica va directamente al grano sin necesitar grandes recursos. Los más corrientes son muñecos o papeles en el suelo. Saben lo que no está escrito porque han participado en la solución de muchos casos. Se caracteriza también, por su gran adaptabilidad a las necesidades del cliente en cuanto a lugar, fecha y horario. Puede realizarse de manera presencial como telefónicamente.
Carlos Surroca
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miércoles, 9 de diciembre de 2015
Inteligencia Sistémica. ¿Para qué una sesión individual?
Inteligencia Sistémica para el crecimiento personal.
La oscuridad nos impulsa a buscar la luz; la claridad a encontrar caminos nuevos, viables y saludables hacia la vida.
Cuando se llega a situaciones personales, familiares u organizacionales límite; a modelos de comportamiento, económicos o políticos agotados; a patrones repetitivos cansinos que consumen mucha energía y generan poco beneficio; a crisis en las que casi todos pierden, o a entornos donde ya no hay ideas ni ilusión, ¿qué hacer?
La Inteligencia Sistémica facilita este cambio, al aumentar nuestra conciencia sobre lo que nos ocurre e induciendo soluciones para satisfacer mejor nuestras necesidades. Nos ayuda a cambiar porque nos ayuda a pasar:
- Del habitual punto de observación a mirar desde otros distintos.
- Del usual campo de visión a otro más amplio.
- De una corriente forma de mirar a otra más profunda.
- Del pensamiento lineal y simplista al sistémico, complejo y dinámico.
- De lo rígido y pesado a lo flexible, ágil y ligero.
- De lo aparente y cuantitativo a lo sutil y cualitativo.
- De la distracción y dispersión a la atención plena en lo esencial.
- De la inconciencia a darnos cuenta y responsabilizarnos.
- De la percepción actual a la generación de nuevas y positivas visiones.
- De la separación y competición a la integración y cooperación.
- Del interés parcial a la responsabilidad económica, ambiental y social.
- De los problemas a las soluciones.
- De las cargas, bloqueos y enredos propios a soltarlos y fluir.
- De dar el poder de lo nuestro a otros, a empoderarnos.
- De la inquietud ante la incertidumbre a la serenidad ante lo que es.
- Del desgaste emocional a la fuerza, paz y vida plena.
- De llegar y centrarse en la enfermedad, a la prevención y a la salud.
Con el trabajo sistémico sobre una determinada situación difícil, suele haber un antes y un después independientemente de la modalidad utilizada, sea en grupo abierto o cerrado o en sesión individual. Aquí me voy a centrar en esta última.
Inteligencia Sistémica. ¿Para qué una sesión individual?
Una sesión individual de Inteligencia Sistémica es paradójicamente una manera sencilla de trabajar asuntos complejos. Una clave está en la calidad de empatía y de relación del profesional de la ayuda con el cliente. Cuando esa calidad existe, el cliente se puede dar permiso para llegar hasta donde nunca había llegado antes.
He tenido clientes de más de sesenta y cinco años que han podido expresar: “¡por fin!” hechos fuertes vividos y sufridos que hasta entonces los habían mantenido en el más estricto silencio, encerrados a cal y canto en lo más hondo de su ser. Una vez dichos y puestos al descubierto, la transformación inmediata de su cara no tiene precio.
Esto confirma la frase de Erwin Schrödinger, Premio Nobel de Física en 1933: ”Cuando tomamos consciencia de algo, se desvanece la función de onda”. Es decir, desaparece en nosotros la energía acoplada a dicha onda, implícita y generada por la emoción que generó aquel hecho traumático que, a modo de un tsunami, nos tragamos toda su impacto energético, lo somatizamos y albergamos toda esa energía agitadora en nuestras células, hasta el momento de arrancarlo de nuestro inconsciente y hacerlo consciente.
También completa nuestra comprensión la frase de Niels Bohr, Premio Nobel de Física en 1922: “Si observamos un punto específico, las otras posibilidades se desvanecen”. Es decir, cuando nos quedamos emocionalmente enganchados en algo (por ejemplo, en el dolor de haber perdido a mi madre siendo yo bebé), lo que ocurre inconscientemente, las otras infinitas posibilidades que tenemos se desvanecen en nosotros hasta que somos capaces de abrir la puerta y dejar pasar toda esa energía acumulada en nuestro inconsciente al consciente.
Una sesión individual de Inteligencia Sistémica va directamente al grano sin necesitar grandes recursos. Los más corrientes son muñecos o papeles en el suelo. Saben lo que no está escrito.
Una sesión individual de Inteligencia Sistémica se caracteriza también por su gran adaptabilidad a las necesidades del cliente en cuanto a lugar, fecha y horario; además, puede realizarse telefónicamente.
Trabajando con un colectivo especialmente difícil, recuerdo su desconfianza inicial hacia mí. Hubo un grupo de tres hombres que decidieron asistir juntos a una sesión. Les pregunté si alguno de ellos tenía algún inconveniente, dada la información confidencial personal que previsiblemente podía surgir. Cada uno de ellos afirmó no estar preocupado por ello. Acepté trabajar con los tres.
En la primera sesión, trabajó uno de ellos su caso con la asistencia de los otros dos. En la segunda, otro. El tercero se mantenía al margen. Pasó un tiempo. Y un día apareció; había decidido trabajar solo. Quería trabajar su rabia, la cual le había hecho perder trabajos y cometer actos fuera de norma. Utilizamos muñecos. Después de hacerle un comentario sobre la imagen tridimensional construida, se quedó inmóvil, en silencio y con la mirada fija durante unos diez minutos en dos de ellos. Después, me miró, y dijo: ”Ya no necesito más. Es suficiente. Gracias”. Claramente emocionado, se levantó y se fue.
Carlos Surroca
Consultor de Sistemas Humanos
600-522-884
sistemica.c.surroca@gmail.com
www.inteligenciasistemica.es



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